Hoy conmemoramos el 56
aniversario de la muerte del novelista, periodista, político e historiador
dominicano, Ramón Marrero Aristy. Uno de los más importantes cultivadores de la
novela realista de la Republica Dominicana.
Nació el 14 de junio en San
Rafael del Yuma. Hijo de Juan Aristy y Olivia Beltré. Vivió en La Romana parte
de su adolescencia y juventud donde cursó la educación primaria en la escuela
pública. Trabajó en la bodega de comestibles del ingenio azucarero Central Romana
hasta 1935 que se trasladó a Santo Domingo donde concluyó la educación
secundaria. Ingresó en la Universidad Autónoma de Santo Domingo a estudiar
periodismo, sin llegar a graduarse. Durante muchos años escribió para los
periódicos La Nación, El Caribe y Listín Diario.
Desde joven mostró interés por el
socialismo, pero en 1940 aceptó un cargo oficial en la dictadura de Rafael
Leonidas Trujillo Molina. En 1946 ganó la confianza del gobernante cuando actuó
como mediador del acuerdo firmado entre Trujillo y los comunistas cubanos y
dominicanos, el cual permitió ciertas libertades civiles y la formación del
Partido Socialista Popular. A partir de esto, Trujillo le encargó en 1954 la
escritura de la historia oficial dominicana.
Su libro de cuentos Balsié contiene
relatos de gran calidad, pero el domino de las técnicas narrativas apareció en
su novela Over, en la que relata las deplorables condiciones que padecían
los trabajadores de los ingenios azucareros nacionales. Fue Diputado al
Congreso Nacional en los periodos de 1948-1950 por Azua, de 1950-1952 por El
Seibo y de 1954-1957 por Santo Domingo. Fue secretario de Estado de Trabajo
desde 1957 a 1959 y representó al Gobierno dominicano en misiones diplomáticas.
En 1957, elaboró un informe sobre la situación de pobreza en que vivían los
trabajadores cafetaleros en uno de los monopolios económicos del tirano
Trujillo y su nombre fue inscrito en la lista negra del Archivo Particular del
Generalísimo. Trujillo lo responsabilizó del contenido de un artículo publicado
el 12 de julio de 1959 en The New York Times, en el que se acusaba a su
gobierno de corrupto.
